
miércoles, 31 de marzo de 2010
Calabuch. Fuenteovejuna según Berlanga

Crítica Ajami


Un suceso casual y arbitrario –la muerte de un beduino por el tío de Nasri- desata la réplica violenta del clan del muerto y una cadena de acontecimientos en los que Omar, el hermano mayor de Nasri, busca proteger a su familia mediante una ingenua incursión en las mafias de la droga, que no podía acabar de otra forma que no fuera violenta y fatal. Otra línea narrativa es la que relata el problema de Malek, otro palestino que cruza las líneas israelíes para trabajar como ilegal en el restaurante del cristiano Abu Elías, el protector paternalista de sus empleados siempre que éstos no perturben con su conducta la jerarquía y el orden social establecidos. También conocemos la tragedia de la familia del policía israelí Dando, cuyo hermano se encuentra desaparecido, y que irrumpe en las historias del resto de personajes para enfrentarse a ellos con terribles consecuencias. En resumen, un filme que muestra sin compasión ni concesiones las trágicas circunstancias en que vive una población castigada por la política agresiva y devastadora de los responsables políticos de tal desgobierno. Un ejemplo de objetividad y perspectivismo en el que se superponen todos los puntos de vista sin enfrentar posturas ni lanzar mensajes moralistas sobre quiénes son los buenos y los malos. Simplemente coexisten como en la vida real.
martes, 30 de marzo de 2010
¿Cómo fue posible?

La importancia de Berlanga como creador cinematográfico es indiscutible y está fuera de toda duda su contribución a la historia del cine español. Desde su irrupción con Bienvenido Mr. Marshall en el año 1953 (aunque ya había realizado sus primeros trabajos a finales de los años 40), hasta su último trabajo en el año 2002, el director valenciano ha ido creando, película a película, un universo propio que se extiende desde la propia concepción estética del filme hasta un corpus temático que se puede rastrear en todo su cine. Es por ello que podríamos dedicar extensos análisis sobre el uso que Berlanga realiza del plano secuencia a partir de Plácido, la importancia del humor negro en toda su filmografía y su imbricación con el inconfundible esperpento español, la utilización de un gran número de actores en cada película que le confieren una apariencia coral, el uso recurrente del sexo, la imagen femenina y la consideración de la mujer, el tratamiento del guión (el gag, la asociación con Azcona) y así hasta un largo etcétera.
Malos tiempos para la lírica
Pero siendo fundamentales todos estos aspectos a la hora de destacar la figura de Berlanga, en este artículo queremos valorar la propia existencia de la obra de arte, en este caso la filmografía berlanguiana, en un contexto adverso. Ya no se trata de valorar únicamente desde un punto de vista cinematográfico obras como Bienvenido Mr. Marshall, Plácido Luis G. Berlanga o El Verdugo; el objetivo es situarlas en su contexto histórico haciendo especial hincapié en las dificultades que sus creadores hubieron de soportar para llevarlas adelante. Son obras maestras del cine español por derecho propio, pero también cuentan con un valor añadido pues reflejan la situación histórica de nuestro país en ese momento y porque ahora son elementos de análisis importantes para comprender la realidad social de esa época.
La mirada de Almodóvar


Blog de Almodóvar
web El Deseo producciones

25 Kilates (España, 2008), de Patxi Amézcua
Agua fría (Costa Rica, 2009), de Paz Fabrega
Ander (España, 2009), de Roberto Castón
Café de los maestros (Argentina, 2008), de Miguel Kohan
Los condenados (España, 2009), de Isaki Lacuesta
Cuestión de principios (Argentina, 2009), de Rodrigo Grande
Diario de un astronauta (España, 2008), de Manuel HuergaGordos (España, 2009), de Daniel Sánchez Arévalo
Hierro (Argentina, 2009), de Rodrigo Grande
Ilusiones ópticas (Chile, 2009), de Cristian Jiménez
La isla interior (España, 2009), de Félix Sabroso y Dunia Ayaso
Mapa de los sonidos de Tokio (España, 2009), de Isabel Coixet
Náufragos: Vengo de un avión que cayó en las montañas (Francia / España, 2007), de Gonzalo Arijón

Norteado (México / España, 2009), de Rigoberto Perezcano
El tango de mi vida (Argentina, 2009), de Hermán Belón
The Tango Lesson (Gran Bretaña / Francia / Argentina / Alemania / Holanda, 1997), de Sally Potter
Tango, una historia con judíos (Argentina, 2009), de Gabriel Pomeraniec
El último verano de la Boyita (Argentina, 2009), de Julia Solomonoff
Un buen hombre (España, 2009), de Juan Martínez Moreno
Yo, también (España, 2009), de Álvaro Pastor y Antonio Naharro


domingo, 28 de marzo de 2010
De Shutter Island: Amenabarazación
Es una lástima que la bruma de entre la que surge el barco en la secuencia incial de la película no sea capaz de ser disipida por el director a lo largo de la narración. Se esfuma del escenario, pero no del guión, perlando cada vez con mayor densidad una historia falsa y tramposa; disipándose, a los diez minutos, cualquier esperanza de que el barco narrativo arribe a buen puerto, en medio de una marejada que se quiere representación del delirio, tormenta psicótica y exorcización de un dolor medular, insoportable, pero que se trueca en una marejadilla artifical y engañosa: en una mera tempestad en un vaso de agua.

sábado, 27 de marzo de 2010
Tiempo en fuga
la necesidad de ser vistas una
y otra vez; es inconcebible
que un público del momento,
lo mismo que un público actual,
pudiera considerar haberlas
visto definitivamente después
de una única visión.”

Noël Burch
El Tragaluz del infinito
(Cátedra, 1999, p. 34)
viernes, 26 de marzo de 2010
Crítica de Acantilado rojo
Escribe Ferran Ramírez
Podríamos considerar que Acantilado rojo es a John Woo lo que Avatar ha supuesto para James Cameron, un fastuoso y muy elegante ejercicio de estilo que supone todo un festín para los sentidos. En primer lugar, el filme ha supuesto un celebrado regreso del realizador a sus tierras, donde rodó Hard boiled en 1992 para crear escuela y después dejarse acariciar por las mieles del cine norteamericano, que le proporcionó un exilio voluntario. Ahora, su bienvenida a casa se ha saldado como él quería: dirigiendo un supuesto fresco histórico, confirmando a la par el presupuesto más elevado de cualquier película procedente de China jamás realizada. En segundo lugar, lo que podemos apreciar es una versión reducida de dos horas y media, prácticamente todo su metraje está dedicado a la beligerancia mientras que su versión extendida ronda las cinco horas de metraje (en su país de origen se ha estrenado a modo de díptico). Para confirmar su espíritu megalómano, esta obra vierte un apabullante despliegue visual sobre el espectador, quien no puede sino rendirse a la vigorexia de sus imágenes.Se trata de la adaptación de una de las obras fundamentales de la tradición de la cultura china, El romance de los tres Reinos, que narra cómo en la época de la Dinastía Han, en el siglo II, China estaba dividida en varios estados que luchaban entre sí sin atender las órdenes del emperador Han Xiandi. La debilidad del gobernante ayudó al primer ministro Cao Cao a declarar la guerra al reino de Xu, cuyo líder, Liu Bei, era tío del emperador. El objetivo de Cao Cao era dominar y unificar la nación bajo su poder. Su ejército verá su máximo obstáculo cuando se enfrente a los aliados en un característico enclave que goza de una situación privilegiada y que da título a la obra.
Acantilado rojo es una superproducción épica que opta por fusionar las texturas del cine bélico con la acción arrolladora; la deportividad de la batalla con un deliberado tono humorístico; las aventuras clásicas con el romance heroico y legendario, todo ello servido con una sucesión de secuencias que se erigen como inmensa coreografía de situaciones y personajes. Además, Woo despliega toda su elaborada armamentística para editar un montaje privilegiado e incluir en él todas las señas de identidad que le han venido marcando en los últimos años: ralentizaciones, duelos cara a cara con la muerte o asombrosos travellings, aunque aquí abandona la violencia enfermiza que le marcaba para marcarse un sutil vals que evita la sangre fácil y apuesta por la estilización de los recursos de los que dispone.

John Woo demuestra que es un maestro ejecutor de la cámara y su república. Movimientos poderosos, planos imposibles y secuencias malabaristas pueblan esta sinfonía visual, basada en un entretenimiento como el que puede proporcionar un juego de mesa. No en vano, Acantilado rojo bien podría ser la traslación cinematográfica de los célebres Stratego o Risk ya que Woo se las ha apañado para que todo espectador entienda de modo milimétrico las artimañas militares que se inventan los contendientes. Toda estrategia está narrada de una forma impecable, sin fisura alguna que deje camino a la confusión. En el otro lado de la balanza, encontramos unos diálogos poéticos, casi autoparódicos, de filosofía zen sobre el poder de los elementos y la naturaleza y surge una voz en off que intenta esbozar, demasiado erráticamente, las motivaciones bélicas. Por su parte, las relaciones interpersonales del conglomerado de personajes se quedan en simple anécdota y caen en un maniqueísmo un tanto banalizado. Llegados a este punto, la gran obra pierde su gran fuerza. Woo resuelve las situaciones íntimas de manera simple, demasiado gratuita, transmitiendo cierta frialdad que alejan al espectador de la empatía.
Es difícil intuir que es lo que nos estamos perdiendo de su versión completa aunque la que llega a los cines internacionales, supervisada por supuesto por su realizador, resulta sorprendentemente completa, aún siendo una propuesta imperfecta. Sabemos que se han eliminado detalles sobre algunos personajes y sus relaciones, como las motivaciones de Zhuge Liang para robar las 100.000 flechas, partes de la infiltración de Sung Shangxiang, o todas las secuencias que describían la caza del tigre. Lo que desconocemos es si su versión en DVD, sólo disponible en China en la totalidad de su minutaje, permitirá conocer algunas de esas secuencias que han sido amputadas. Sin embargo, la verdadera curiosidad radica aquí: una vez vista la obra y, a tenor de los datos que estamos manejando, surge una sensación dubitativa. La de estar delante de los vestigios, perfectamente orquestrados por otro lado, de una obra magna, muy superior a lo que se ha contemplado, que podría pasar a los anales de la historia del cine.

MECAL y `Das Pop´ (12 abr. BCN)

Festival Internacional de Cortometrajes de Barcelona
Con la incorporación de Tom Kestens, cambiaron este nombre por otro más llamativo: Das Pop. Después de algunas modificaciones en la formación inicial, la banda ha crecido y ha afianzado un estilo que va del tecno-pop al rock de los setenta, mezclando guitarras, bajos y sintetizadores. Su último trabajo, que salió a la venta a finales de 2009, está producido por David y Stephen Dewaele (Soulwax y 2 Many DJ’s) y tiene como single de presentación el tema Never Get Enough.”.
Concierto:
lunes 12 de abril (23:30h)
sala City Hall
(Rambla Catalunya, 4)
15 € en taquilla
10 € anticipada en atrápalo
jueves, 25 de marzo de 2010
Málaga (17 - 24 abr.): Programación

Sección Oficial Largometrajes
Io, Don Giovanni, de Carlos Saura Que se mueran los feos, de Nacho García Velilla
Planes para mañana, de Juana Macías
Propios y extraños, de Manolo González
Bon Appétit, de David Pinillos
El idioma imposible, de Rodrigo Rodero
El dios de madera, de Vicente Molina Foix
La vida empieza hoy, de Laura Mañá
Rabia, de Sebastián Cordero
Héroes, de Pau FreixasCircuit, de Xavier Ribera
Una hora más en Canarias, de David Serrano
Habitación en Roma, de Julio Medem


Sección ZonaZine
La noche que murió Elvis, de Oriol FerrerFake Orgasm, de Jo Sol
Desechos, de David Marqués
Suspiccions Mind, de Carlos Martín Ferrera
Fin, de Luis Sampieri
Sol negro, de Gami Orbegoso

Sección Documental
Family Strip, de Luis MiñarroTener el corazón en el lugar equivocado, de Josu Venero
Cuchillo de palo, de Renate Costa
Mi vida con Carlos, de German Berger-Hertz
María y yo, de Félix Fernández de Castro
Desconectados, de Manuel Gómez Pereira
Paquita y todo lo demás, de David Moncasi
Jamás leí a Onetti, de Pablo DottaEl tiempo suspendido, de Jo Graell
Familia tipo, de Cecilia Priego
El milagro de papá, de Pepe Valle
Sons of Cuba, de Andrew Lang
Dulce espera, de Laura LinaresEl poder de la palabra, de Francisco Hervé
Um lugar ao sol, de Gabriel Mascaró
Danza a los espíritus, de Ricardo Íscar
Autostop al fin de la noche, de Miquel Àngel Raió
El varal, de Marta Ferrer


Cine Latinoamericano
El último verano de la Boyita, de Julia SolomonoffVaho, de Alejandro Gerber Bicceci
Los viajes del viento, de Ciro Guerra
Cómplices del silencio, de Stefano Incerti
Bonus Track, de Raúl Perrone
La Yuma, de Florence Jaugey
Anita, de Marcos Carnevale
La sangre y la lluvia, de Jorge Navas

miércoles, 24 de marzo de 2010
Ana se adentra en la liminalidad.
Lectura antropológica de El espíritu de la colmena.
A Adolfo y
Pep Kike
En los minutos finales de El espíritu de la colmena de Erice, a Teresa no le tranquiliza demasiado el diagnóstico del médico sobre su hija Ana. Ésta última, tras pasar la noche al raso, descansa ya en casa. Según el doctor, no hay motivo para inquietarse más de lo necesario por su estado de shock. Es normal que haya enmudecido porque aún "está bajo los efectos de una impresión muy fuerte", afirma el especialista. Pero, a pesar de todo por lo que ha pasado, Ana sigue siendo una niña. Una niña que aún «está viva», remarca con insistencia el doctor, muy viva.
En el texto que sigue proponemos una lectura de la película de Erice desde la perspectiva antropológica. Desde este análisis del discurso, planteamos la repercusión social que tiene una diferente actitud gnoseológica, en un periodo concreto de la Historia de España (1). Dicha diferencia de actitud es la que provoca el distanciamiento de Ana respecto a su hermana Isabel (y al resto de niños) y, como contrapartida, también es la causa de su acercamiento (por semejanza) a su padre Fernando. De esta forma indirecta, Erice no sólo nos da la descripción de un personaje unamuniano, que vive distanciado del resto de vecinos. Sino que también, a través del proceso de cambio que experimenta Ana, nos da una explicación del por qué de su marginación respecto a la vida popular.

martes, 23 de marzo de 2010
Encuentros varios: Cine en Construcción, Málaga, FIVED

17º Cine en Costrucción
Las seis películas latinoamericanas seleccionadas son:



13º Málaga
Esta noche tendrá lugar en Madrid la fiesta de presentación de la 13ª edición del Festival. A la espera de la confirmación de toda la programación, ya se ha dado a conocer la composición del Jurado de la Sección Oficial. La actriz Ángela Molina, que fue homenajeada en 2002 por el propio festival, encabeza una lista compuesta por la también actriz Lucía Jiménez, los directores Imanol Uribe y María Ripoll, Fernando Lara, el escritor Juan Bonilla y el profesor Josean Fernández.

2ª FIVED
Crítica de Un profeta
Escribe Marcial Moreno

La supraestructura en la que se sitúa el relato es la construida por la sucesión de dos épocas, de dos tiempos, el que llega a su fin y se resiste a morir, y el que, casi sin quererlo, por su propia pujanza, está obligado a ocupar su lugar. Los corsos son los dueños de la prisión. Su jefe es ya mayor y el esfuerzo necesario para mantener su autoridad es cada vez más grande, y cada vez la desproporción entre sus posibilidades y sus necesidades se hace más evidente. Por el contrario los árabes representan el nuevo poder, el cual inunda el medio de forma casi natural, sin alardes, pero sin contención posible. Son más jóvenes y pertenecen a una época que es distinta, que se muestra ajena a las viejas maneras de entender el poder. Los intentos desesperados de César por mantener su autoridad acabarán convertidos en sucesivos jalones de su decadencia: su propia imagen, con esa sutil pero progresiva degradación, así nos lo indica. Y, como casi siempre ocurre, la destrucción de un paradigma toma la forma de autodestrucción, mientras el nuevo ocupante espera tranquilo el momento de tomar posesión de su reinado.
Pero esa proximidad es, por otra parte, también lejanía: la que se da entre el mundo real y el oficial, entre las intenciones y los hechos. El detalle del acercamiento de los presos corsos a sus lugares de origen no representa en el fondo una ventaja, un alivio de su situación, sino el principio del fin de su poder. Del mismo modo el calabozo, pensado como elemento de castigo, se convierte en herramienta al servicio del crimen, de la venganza.

